El viernes por la noche no parecía ser esquivo a lo que el 2008 preparó para los chicos de zona sur. Fiel a su costumbre este año que, por suerte ya se va, golpeó duro a “Sobra Milonga” minutos antes del show. Una voz en el teléfono dice que Leandro Calo, uno de los guitarristas, no será de la velada. Un ataque al hígado lo dejó fuera de combate. En la otra punta del Bar, “Leky” la voz de la banda, toma agua mineral y trata de no jugarse mucho, el también está al limite de no poder subir. La noche pintaba mal, muy mal.Sin embargo, la banda de zona sur parece jugar mucho más cómoda cuando se para sobre la cornisa. Es en ese momento límite donde saca a relucir toda su chapa y todo su amor propio. Por que es allí donde “Leky” se sube al escenario con un agua en la mano y transforma su mirada, disfraza el show, diciendo entre líneas acá no ha pasado nada.
Leky se siente cómodo, canta, baila y despliega toda su personalidad. Estimula a la gente y anima ese feeling que parece saber de memoria. El muchacho de aprendió a ser showman, entendió ese juego que hace vibrar a su barrio, que una vez más le dice presente desde abajo.
La banda hace un parate, descansa para subir a tocar los últimos temas de este 2008 desquiciado que los maltrato a más no poder.
Leky agarra el teclado y comienza a tocar las primeras notas de “vivir al revés” El bar explota, canta el himno milonguero y no para hasta el final, los temas se suceden uno tras otro hasta culminar el show con “guitarra no llores más” a todo volumen.
La noche llega a su fin y los chicos bajan con la conciencia tranquila de haber cerrado un año complicado de la mejor manera. Es que allí donde otros se marean con el vértigo de la cornisa ellos se sienten cómodos, no se achican y redoblan la apuesta. Por que son pura sangre. Son puro corazón.
Nicolás Martínez
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